Chile presenta su Estrategia Nacional de Minerales Críticos y proyecta una nueva hoja de ruta para el desarrollo minero

La nueva estrategia busca consolidar a Chile como proveedor confiable y responsable de minerales críticos, articulando producción, sostenibilidad, agregación de valor, inserción internacional y fortalecimiento de capacidades habilitantes.

Chile dio a conocer su Estrategia Nacional de Minerales Críticos (EMC), un instrumento de política pública que busca orientar la acción del Estado frente a uno de los grandes desafíos del presente: responder al aumento de la demanda global de minerales esenciales para la transición energética, la transformación digital, la seguridad alimentaria y la resiliencia de sectores estratégicos. El documento plantea que el país tiene una oportunidad histórica para transformar su riqueza geológica en un motor de desarrollo inclusivo, sostenible y con mayor valor para los territorios.

La estrategia sostiene que el contexto internacional ha reforzado el carácter estratégico de ciertos minerales, en un escenario marcado por la necesidad de cadenas de suministro estables, resilientes y responsables. En ese marco, Chile aparece en una posición privilegiada, no solo por su potencial geológico, sino también por su experiencia técnica, su institucionalidad minera y su inserción en los mercados globales.

Uno de los elementos centrales de la EMC es que propone una definición propia y flexible de “mineral crítico” para Chile. Esta definición considera tres dimensiones: la participación actual o potencial del país en el suministro global de un mineral; su reconocimiento como crítico por economías relevantes; y su capacidad de aportar estratégicamente al desarrollo sostenible nacional, incluso cuando no figure de forma destacada en listados internacionales. A partir de ello, la estrategia organiza los minerales en tres grupos, A, B y C, permitiendo trayectorias diferenciadas según su nivel de consolidación, potencial productivo y relevancia estratégica para el país.

El documento también releva la posición actual de Chile en la producción minera mundial. Según la estrategia, el país mantiene liderazgo global en minerales como el cobre, el litio y el renio, además de ocupar posiciones destacadas en yodo, boro y molibdeno. A esto se suma el potencial geológico existente para avanzar en minerales como cobalto, tierras raras, manganeso y titanio, así como oportunidades asociadas a subproductos, relaves y economía circular minera.

En cuanto a su arquitectura, la EMC se organiza en cinco pilares estratégicos. El primero apunta a la producción y diversificación, con foco en ampliar la base productiva y fortalecer condiciones habilitantes. El segundo se centra en la minería responsable, reforzando estándares ambientales, sociales y de gobernanza. El tercero aborda las oportunidades de desarrollo y agregación de valor, impulsando encadenamientos productivos, innovación y sofisticación industrial. El cuarto enfatiza la inserción internacional y la diplomacia de los minerales críticos, entendiendo la proyección externa como una herramienta para atraer inversión responsable y cooperación tecnológica. Finalmente, el quinto pilar pone el acento en las capacidades habilitantes, incluyendo marcos regulatorios, formación, tecnología e infraestructura.

La estrategia además subraya que el liderazgo minero del país no puede medirse solo en toneladas producidas. El desafío, plantea, es avanzar hacia una minería capaz de capturar más valor en Chile, fortalecer la innovación, ampliar capacidades de procesamiento y manufactura, y asegurar que los beneficios lleguen de manera más directa a los territorios. En ese sentido, la EMC se vincula con una visión de desarrollo que combina competitividad, sostenibilidad, justicia territorial y participación.

Otro aspecto relevante es su modelo de gobernanza, liderado por el Ministerio de Minería y articulado con instituciones del Estado, gobiernos regionales, industria, academia y sociedad civil. La implementación se realizará mediante planes de acción definidos por cada administración, con mecanismos de seguimiento, reporte público y actualización periódica, de modo de mantener la estrategia vigente frente a los cambios del entorno nacional e internacional. El documento destaca, además, que su elaboración se apoyó en insumos técnicos robustos, instancias participativas y consulta ciudadana, incorporando especialmente una perspectiva territorial.

Para CEMEC, la publicación de esta estrategia representa un hito relevante en la discusión sobre el futuro de los minerales críticos y estratégicos en Chile. No solo porque reconoce el papel central que el país puede desempeñar en las cadenas globales de suministro, sino también porque instala con mayor fuerza debates sobre conocimiento geológico, agregación de valor, innovación, sostenibilidad, gobernanza y desarrollo territorial. En un escenario global cada vez más competitivo, la manera en que Chile implemente esta hoja de ruta será clave para convertir su riqueza mineral en una ventaja estratégica de largo plazo.

Si deseas leer el informe lo puedes descargar en el siguiente enlace

Redacción: Pas Toledo Rubilar, Geóloga y colaboradora del Centro de Estudios de Minerales Estratégicos y Críticos de Chile (CEMEC).

Copyright © 2025 CEMEC